martes, 24 de noviembre de 2015

UN PASAJE POR LA HISTORIA...

La energía eólica es una de las energías más antiguas junto a la energía térmica. El viento como fuerza motriz se ha utilizado desde la antigüedad. Así, ha movido a barcos impulsados por velas o ha hecho funcionar la maquinaria de los molinos al mover sus aspas. Sin embargo, tras una época en la que se fue abandonando, a partir de los años ochenta del siglo XX este tipo de energía limpia experimentó un renacimiento.

La energía eólica crece de forma imparable ya en el siglo XXI, en algunos países más que en otros, pero sin duda alguna en España existe un gran crecimiento, siendo uno de los primeros países, por debajo de Alemania a nivel europeo o de Estados Unidos a escala mundial. El auge del aumento de parques eólicos se debe a las condiciones favorables de viento, sobre todo en Andalucía que ocupa un puesto principal, entre los que se puede destacar el Golfo de Cádiz, ya que el recurso de viento es excepcional.
LOS PRIMEROS MOLINOS
La referencia más antigua que se tiene es un molino de viento que fue usado para hacer funcionar un órgano instrumental en el siglo I de la era común.Los primeros molinos de uso práctico fueron construidos en SistánAfganistán, en el siglo VII. Estos fueron molinos de eje vertical con hojas rectangulares. Aparatos hechos de 6 a 8 velas de molino cubiertos con telas fueron usados para moler trigo o extraer agua.

MOLINOS EN EUROPA

Los primeros molinos aparecieron en Europa en el siglo XII en Francia e Inglaterra y fueron extendiéndose por el continente. Eran unas estructuras de madera, conocidas como torres de molino, que se hacían girar a mano alrededor de un poste central para extender sus aspas al viento. El molino de torre se desarrolló en Francia a lo largo del siglo XIV. Consistía en una torre de piedra coronada por una estructura rotativa de madera que soportaba el eje del molino y la maquinaria superior del mismo.
Estos primeros ejemplares tenían una serie de características comunes. De la parte superior del molino sobresalía un eje horizontal. De este eje partían de cuatro a ocho aspas, con una longitud entre 3 y 9 metros. Las vigas de madera se cubrían con telas o planchas de madera. La energía generada por el giro del eje se transmitía, a través de un sistema de engranajes, a la maquinaria del molino emplazada en la base de la estructura.
Los molinos de eje horizontal fueron usados extensamente en Europa Occidental para moler trigo desde la década de 1180 en adelante. Basta recordar los famosos molinos de viento en las andanzas de Don Quijote. Todavía existen molinos de esa clase, por ejemplo, en Holanda.
Durante la segunda guerra mundial decayeron los proyectos y desarrollos de aerogeneradores eólicos para generar electricidad debido a que el petróleo era mucho más barato y competitivo en el mercado energético.
En la década del 70 cuando se desencadena la crisis del petróleo vuelve a resurgir esta tecnología y progresivamente no detuvo su crecimiento y uso en todo el mundo hasta la actualidad.

MOLINOS DE BOMBEO
En Estados Unidos, el desarrollo de molinos de bombeo, reconocibles por sus múltiples velas metálicas, fue el factor principal que permitió la agricultura y la ganadería en vastas áreas de Norteamérica, de otra manera imposible sin acceso fácil al agua. Estos molinos contribuyeron a la expansión del ferrocarril alrededor del mundo, cubriendo las necesidades de agua de las locomotoras a vapor.
TURBINAS EÓLICAS MODERNAS
Las turbinas eólicas modernas fueron desarrolladas a comienzos de la década de los años 80 del siglo XX, si bien continúan evolucionando los diseños.
En estas dos últimas décadas se ha avanzado mucho tecnológicamente y se han logrado equipos muy eficientes con una gran capacidad de producción de energía limpia no solo en tierra sino también en el mar.
La energía eólica será una de las principales fuentes de energías renovables del siglo XXI en gran cantidad de países, debido a sus excelentes características que ofrecen.
FUTURO DE LA ENERGÍA EÓLICA
Expertos internacionales del clima y el medio ambiente han llegado a la siguiente conclusión: la tierra se calienta, y los recursos se acaban. Además. las centrales eléctricas de los 60 y 70 van a tener que reemplazarse, todo esto con una situación política y económica diferente a la de entonces. Ya no podemos seguir ignorando los problemas medioambientales que nos rodean. Las grandes potencias parecen darse cuenta, y la cantidad de partículas de CO2 emitidas se está empezando a reducir. La probabilidad de que las energías renovables sigan su proceso de ascenso es cada vez mayor, por lo que el sector de la energía eólica tiene todas las papeletas para tener su futuro asegurado. 

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